Página Dos

Cójanlo

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Ministerio relegado

 

Si las funciones del Ministerio de la Mujer eran irrelevantes, con las atribuciones que le ha regateado el Gobierno su existencia se reduce a un mero centro de empleos. Dos casos así lo ilustran. La política sobre la violencia contra la mujer, que debería ser una de sus principales funciones, la traza y dirige la Procuraduría General de la República. El ministerio que dirige Janet Camilo, cuyo discurso era ponderado por el movimiento feminista, no tiene más que respaldar con el silencio las estadísticas y los proyectos del Ministerio Público sobre la violencia machista.

Tan relegado está el ministerio que la Presidencia lo despojó de la construcción del proyecto Ciudad Mujer, que ejecutará el Gabinete de Políticas Sociales a través de un préstamo de 20 millones de dólares con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El proyecto concentrará servicios en materia de salud sexual, prevención y atención ante violencia de género, así como diversas acciones para la autonomía económica de las mujeres. Sólo esos casos evidencian que el Ministerio de la Mujer carece de funciones que en la práctica justifiquen su existencia. A menos que se quiera negar la realidad.

El Nacional

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