Cuando la crisis de 2008 desatada por los bonos basura, de la cual algunos países todavía no se recuperan, el presidente Leonel Fernández declaró que República Dominicana no tenía que preocuparse, porque su economía estaba blindada. Ahora, ante la advertencia del Banco Mundial de que una crisis mayor se cierne sobre el planeta, se va a necesitar otro blindaje. Lo aconsejable sería no esperar que los vientos se fortalezcan, sino comenzar desde ya con las medidas para evitar que la desaceleración advertida por el organismo internacional haga estragos. La situación no es la misma de 2008. De acuerdo con funcionarios del Gobierno el endeudamiento público y el apoyo de Petrocaribe contribuyeron a sortear el vendaval. Sin embargo, hoy se tienen que disponer de mayores recursos para afrontar los compromisos internacionales. El presidente Fernández se ha declarado opuesto a las medidas de ajustes, pero los nubarrones que según el Banco Mundial ensombrecen el horizonte financiero invitan por lo menos a reflexionar. Su condición de más importador que exportador dan un toque sombrío al clima económico, con relación a otros países.
