Una denominada Asociación de Comités de Amas de Casa ha propuesto refundir varias entidades relacionadas con servicios sociales en un Ministerio de Familia. Es verdad que hay una saturación de entes públicos con funciones similares, que sólo representan grandes gastos para el erario, pero su unificación en torno a un nombre no garantiza ningún beneficio. Lo más apropiado y necesario sería eliminar los entes que tienen las mismas funciones como parte de un proceso de reingeniería o redefinición de los servicios públicos. Porque, sin que nadie se llame a engaño, el número de ministerios y entidades públicas no se corresponde con la realidad social y económica y menos con los servicios que ofrecen a la población. La Asociación de Comités de Amas de Casa ha planteado que los Ministerios de la Mujer y de la Juventud, así como el Consejo Nacional de la Niñez (Conani), el Instituto Nacional de la Vivienda, Comunidad Digna y otras entidades sean refundidas en un cuerpo con otro nombre. Pero el problema no es la denominación, sino la necesidad de racionalizar los recursos y que las entidades cumplan con sus funciones.
