La Asociación de Navieros de República Dominicana ha vuelto a acusar a la Autoridad Portuaria Dominicana de violar leyes y acuerdos sobre las operaciones en los muelles. Pero como cada parte tiene su versión no se sabe de qué lado está la verdad en torno a una confrontación que suele perjudicar siempre a los consumidores. El empresario Jeffrey Rannik acusó al director del organismo, José Francisco Peña Guaba, no sólo de irrespetar acuerdos a que han arribado, sino de violentar decisiones del Consejo de Administración. Según Rannik, el funcionario se ha empeñado en cobrar deudas que no existen y ha firmado convenios que no le competen, en perjuicio de la industria naviera. Parece necesario, por lo visto, que Peña Guaba y los empresarios navieros se sienten de nuevo a dialogar, pero con el solemne compromiso de cumplir lo pactado. Si en otras ocasiones pudieron entenderse esta vez no tiene que ser la excepción. Pero si tan difícil es conciliar sus diferencias entonces que tomen el camino de la justicia. Porque la verdad es que los puertos no pueden operar bajo un estado permanente de tensiones y conflictos.
