¡Cuánta ironía! Resulta que en una comunidad española la Policía detuvo a unas 15 personas cuando participaban en una pelea de gallos. Lo irónico es que los españoles, que tienen las plazas de toros como una de sus diversiones más tradicionales, persigan la pelea de las aves. Es más cruel matar un toro con un florete, después de torturarlo con el sufrimiento a que es sometido en una plaza, que apostar al pico y las espuelas. Como si viviera en un apartado rincón del planeta, la Policía de Castellón ignora lo que se da en España con los toros al argumentar que a los detenidos por la pelea de gallos se les considera autores de un delito relativo a la protección de la fauna y los animales domésticos. La lidia de gallos podrá ser cruel, pero después de todo es un combate entre aves. No es lo mismo ver aves desplumándose que a un ser racional, civilizado y pensante matar por placer a un animal en público a nombre de un deporte. Si es por protección no debería perseguirse únicamente la pelea de gallos, de lo que no gusta mucha gente, sino también los toros. Todas las plazas que operan en España han debido ser clausuradas para tener autoridad moral.
