Tras designarlo como cónsul en Boston, el propio Gobierno se ha ocupado de impedir que Miguel Andújar asuma sus funciones. El destituido cónsul Dominico Cabral no sólo rehusó entregarle, sino que con el concurso la Cancillería ha convertido en una odisea la suerte de su sucesor. Desde el 22 de agosto, cuando fue nombrado a través del decreto 495, Andújar viene dando tumbos sin conseguir acreditarse en la ciudad estadounidense. Andújar es un histórico dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que forma parte de su Comité Central. Ha sido regidor de esa organización en el Distrito Nacional y fue cónsul en Japón.
Para allanar el camino entregó su residencia de Estados Unidos y ha dado todos los pasos, incluyendo varios viajes costeados con sus recursos, pero sin conseguir que le entreguen el puesto. En lo que Andújar resolvía los problemas para acreditarse el presidente Leonel Fernández encargó de la legación a la vicecónsul en Nueva York, Ramona Abreu. A pesar de que ha cumplido con todo el papeleo tampoco ha encontrado la forma para que la Cancillería lo instale en sus funciones. El camino se le ha cerrado.
