El impacto de los frecuentes temblores no es sólo emocional. Las grietas en la sede de la extensión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y en 21 planteles escolares de Nagua y en ocho de Sánchez evidencian secuelas materiales perturbadoras. Convocar a la calma será lo más aconsejable frente a movimientos como los que han sacudido el territorio, pero tienen también que notarse los daños en estructuras físicas. Las grietas sufridas por obras incluso de reciente inauguración plantean la necesidad de una revisión más rigurosa de las construcciones. Es lo que con mucha propiedad ha planteado el exministro de Obras Públicas, Rafael Corominas Pepín, para evitar peores consecuencias. Las autoridades han minimizado los efectos de los movimientos telúricos, pero los daños que se han reportado no concuerdan con sus argumentos. Tampoco son un secreto los vicios de construcción que rodean muchas obras públicas, en ocasiones inauguradas hasta antes de tiempo para satisfacer algún tipo de requerimiento. Aunque los sismos no hayan sido de gran intensidad, las consecuencias no han sido sólo emocionales.
