Es inexplicable el apetito que ha despertado en supuestos padres y madres de campesinos sin tierra una finca del comerciante Quirino Ernesto Paulino Castillo en San Juan de la Maguana.
La jefatura de la Policía ha tenido que instalar un cuartel móvil para evitar que la propiedad de Quirino, quien espera juicio en Estados Unidos, sea invadida por los supuestos agricultores.
Durante los más de cuatro años que Qurino lleva detenido no se había visto el interés en adueñarse de sus propiedades que han mostrado los suspicaces padres de familia. Y de ahí la interrogante sobre la cuestionada acción.
Como los supuestos agricultores han hecho caso omiso a los agentes desplegados para evitar invasiones, la Policía ha tenido que habilitar un cuartel para proteger el patrimonio todavía privado. Pero igual si fuera público.
Ya lo que todos se preguntan es quiénes están detrás de los campesinos que de la noche a la mañana quieren adueñarse de las más de mil tareas propiedad de Quirino, ubicadas en el kilómetro siete de la carretera San Juan-Las Matas de Farfán.
Choca también que el interés de los supuestos campesinos haya surgido cuando la finca está en plena producción. Cualquiera piensa que no es sembrar lo que persiguen, sino cosechar el trabajo ajeno.
La jefatura de la Policía hizo bien en instalar un cuartel para evitar alteraciones y, de ser necesario, debe proceder contra quienes incurran en violaciones de la ley y el orden. Bajo ninguna circunstancia se puede permitir que se atente contra el derecho de propiedad.
