Página Dos

Cójanlo

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Al pedir un voto de confianza para el administrador de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), el empresariado reduce la crisis en el sector, quizá sin proponérselo, a un asunto personal. Hasta los célebres chinos de Bonao saben que la crisis es resultado de la falta de voluntad política y que los apagones de estos días son de carácter financiero. Por más eficiente que pueda ser el licenciado Celso Marranzini se sabe que no tiene el poder de Merlín o de Mandrake para solucionarla de golpe y porrazo. Antes que paciencia a una población hastiada por los apagones y las excesivas facturaciones, los empresarios deben reclamar al Gobierno que provea a Marranzini de los recursos para enfrentar el problema. Se habla de que ahora mismo el funcionario de la CDEEE está atrapado, por presiones políticas, hasta en el saneamiento administrativo que había emprendido para economizar recursos. Si es de otra manera serían otros quinientos y entonces habría razones para culpar a Marranzini de la tediosa y vergonzosa crisis en el sector eléctrico. Pero la respuesta no es pedir más paciencia a la población.

El Nacional

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