Página Dos

COJANLO

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La Organización de Estados Americanos (OEA) no ha guardado siquiera las apariencias al asumir el control del proceso electoral haitiano. La segunda vuelta, pautada para el 20 de marzo próximo, es montada por la entidad internacional con el pretexto de evitar las irregularidades que caracterizan el sufragio del 28 de noviembre. ¿Hará la OEA lo mismo en aquellos países en donde se ha denunciado la manipulación desde el poder de los procesos para doblegar la voluntad popular? Lo de Haití, con todo y los cuantiosos problemas que afectan a la nación, constituye un mal precedente. La intromisión de la OEA determinó que el candidato oficialista, Jude Celestin, fuera excluido de la segunda vuelta al determinarse que había ganado con fraude. La organización que dirige el chileno Miguel Insulza no sólo ha asumido el montaje del proceso, sino que desplegará más de 200 observadores para legitimar los resultados. Aunque la ex primera dama Mirlande Manigat se perfila como favorita frente al cantante Michel Martelly, tanto interés de la OEA en las elecciones haitianas tiene sus bemoles. La suerte del pueblo haitiano se ha supeditado a los resultados del proceso.

 

El Nacional

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