La Marina de Guerra ha vuelto a sentirse en la batalla contra el narcotráfico. La intervención de tres lanchas fue determinante para decomisar un cargamento de 800 kilos de cocaína arrojado desde una embarcación procedente de Colombia, cerca de las costas de Baní. La Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) siempre ha necesitado colaboraciones como la prestada por la Marina para hacer más eficaz la batalla contra el narcotráfico.
Demostrado está que la intervención de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), que fue clave en la persecución y confiscación del cargamento, no es suficiente. Mientras más entidades participan mas garantía se tiene de ganar la lucha al narcotráfico. Los presuntos propietarios de la cocaína se habrían salido con las suyas, aunque fueron perseguidos por un avión y un helicóptero, de no ser por las lanchas de la Marina y el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos.
Si como se alega la mayor parte de la droga es introducida por vía marítima, entonces es obvio que la Marina está llamada a jugar un papel estelar en la batalla contra el narco. Por ahora las señales son más que positivas.

