Los basureros abundan en calles como la José Martí, Concepción Bona, Padre Castellanos, avenida Independencia y José Contreras. También en sectores como Villa Juana, Villa Francisca y El Portal. Y como si fuera poco frente al hospital Moscoso Puello, próximo a la Nicolás de Ovando, ha sido improvisado un vertedero que dificulta el acceso al centro médico. Se trata sólo de algunos de los muchos puntos de la ciudad inundados de desperdicios. Si en verdad las autoridades recogen los desechos, como dicen, entonces tienen que investigar cómo se acumulan con tanta rapidez, prácticamente de un día para otro. No puede tratarse de un misterio. Sin embargo, lo que se ha podido verificar es que en diferentes puntos de la ciudad la basura, con su secuela para el ornato y la salud, es abundante. El cuadro es triste y deplorable. Lo que parece es que no se recoge con la programación que amerita. Las autoridades edilicias tendrán que emplearse más a fondo para resolver un problema que se ha tornado tan crítico. Una ciudad tan sucia, además de la inseguridad, no motiva para la realización de ningun tipo de actividad. Todo lo contrario.
