Página Dos

Cójanlo

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El procurador general de la República, doctor Francisco Domínguez Brito, debería entender que la garantía o preservación de los derechos ciudadanos no representa forma alguna de impunidad o  de no aplicación de la ley.

El Ministerio Público puede  y debe proseguir  con cualquier diligencia o proceso judicial,  sin creer que el mundo se acaba cuando un juez  rehúsa imponer   apremio corporal como medida de coerción contra un justiciable.

Ese magistrado debería saber que  la libertad es la regla y la prisión  la excepción, por lo que no se debería asociar con la impunidad la sentencia de un  magistrado de la Suprema Corte de Justicia que rechaza el pedido de la Procuraduría de  encerrar  a un acusado. Lo que debería hacer el  doctor Domínguez Brito es  consolidar el fardo probatorio contra  la persona que dice incurrió en un gran desfalco a los fines de que  sea valorado por  el juez o la corte en un juicio de fondo, sin más prejuicio que la ley.

El Nacional

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