Página Dos

COJANLO

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Antes de que la guerra civil en Libia disparara los precios del petróleo, el Gobierno había fracasado en las metas del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La disyuntiva de aumentar los ingresos o racionar el gasto se torna más apremiante ante la presión para la economía que suponen los precios del crudo.  No importa que Estados Unidos no se abastezca del petróleo libio y de que Venezuela sea uno de los principales suplidores de República Dominicana. Los europeos, que son los más afectados por el incremento generado por las convulsiones en el  norte de África y el Medio Oriente, han comenzado a reducir el consumo de combustible, entre otras medidas para reducir el gasto. Antes que culpar al petróleo de cualquier inconveniente, el Gobierno debe dar una señal de racionalidad en el gasto con la eliminación de las botellas que drenan el erario. Secretarios de Estado sin cartera, subsecretarios, embajadores, asesores y hasta entidades que no cumplen ninguna función deben ser suprimidas siquiera como parte de los desafíos para afrontar la crisis petrolera.

El Nacional

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