El presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Julio César Castaños Guzmán, tocó una tecla muy sensible al solicitar la eliminación del infame barrilito a través del cual los congresistas disfrutan de privilegios irritantes. El presidente del Senado, Reinaldo Pared Pérez, y otros congresistas han reaccionado con más terror que el Diablo a la cruz frente a la sugerencia de Castaños Guzmán. En realidad no es el presidente de la JCE el único que ha planteado la eliminación del programa que supone la erogación de unos 19.1 millones de pesos mensuales a favor de los legisladores para fomentar el clientelismo. Castaños Guzmán ha basado su petición en razones de equidad, pero otros consideran que el programa no se justifica moral ni legalmente. Se le ha criticado como una forma de los congresistas legislar en su provecho personal. Hay senadores que a través del instrumento se embolsillan mensualmente más de un millón de pesos. Pero el presidente del Senado y secretario general del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) dijo que Castaños Guzmán erró el tiro al criticar los fondos. Pese a su defensa, los recursos no se corresponden con la misión de legislar.
