Página Dos

COJANLO

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Las edades de 16 y 18 años de los jóvenes muertos por una patrulla de la Policía tras el atraco de un colmado en   Villa Juana representan un conmovedor grito de alerta sobre el drama que vive el país. Es verdad que desde hace tiempo adolescentes  protagonizan la delincuencia callejera, pero aún así no deja de golpear la muerte de menores de edad en sucesos delictivos. Los dos muchachos formaban parte de un grupo de cinco que según la Policía había atracado ayer a eso de la 1:00 de la madrguada, a mano armada, un colmado en la calle Tunti Cáceres con  Osvaldo García de la Concha.  Además del suceso en que perecieron los dos mozabeltes se tiene que prestar atención a la lección de que cada día más jóvenes en edad escolar sean ganados, por las razones que fueren, por la delincuencia. Es obvio que esos muchachos no creen en la superación personal ni profesional, sino que son más bien víctimas de la desesperanza. No es otro el mensaje. Lo más sensato es aceptar la realidad, aunque hiera y duela. La tragedia es para reflexionar sobre el rumbo que transita una sociedad con tales características.

El Nacional

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