República Dominicana debuta hoy ante Holanda en la apertura del desteñido Clásico Mundial de Béisbol, en que, al margen del papel que realice, lo lógico era no participar.
Sin descartar las sorpresas no se vislumbra que el equipo dominicano, que ha llegado afectado por la deserción de luminarias, pueda tener un papel airoso. El dirigente Felipe Rojas Alou ha reconocido las dificultades.
En las condiciones actuales los 25 millones de pesos que erogará el Estado representan un costo muy elevado para competir en un torneo deslucido por sus propios auspiciadores.
Los equipos de Grandes Ligas han prohibido a sus estelares la participación en un torneo concebido con el objetivo de universalizar el deporte.
Es de mucha significación la integración a la novena dominicana de jugadores como Hamley Ramírez, José Reyes, Miguel Tejada y Edinson Vólquez, pero ausencias como las de Albert Pujols, Vladimir Guerrero y Adrian Beltré restan entusiasmo.
Venezuela y Puerto Rico también han confrontado dificultades con estelares de Grandes Ligas. Y de Estados Unidos los más cotizados también brillarán por su ausencia. Los aficionados no disfrutarán de un clásico al estilo el Mundial de Fútbol o las principales copas de tennis, sino de una mascarada.
Aunque República Dominicana ha debido retirarse de un torneo que nada representa para el país, como no sea un innecesario gasto que bien pudiera destinarse para obras sociales, de todas formas hay que desearle la mejor de la suerte.
