Página Dos

CÓJANLO

CÓJANLO

Los dos presuntos delincuentes que habrían caído en un intercambio de disparos con la Policía en un barrio de Haina forman otra clarinada sobre el auge de  la violencia callejera que desafía la seguridad ciudadana.

La Policía no tiene otro método que batirse a tiros con una criminalidad al acecho. La muerte el jueves en la noche durante un asalto de un cabo de la Marina y de una niña de 13 años en el ensanche La Fe retrata la violencia que perturba a la nación.

Los  abatidos en el barrio Cacique se habían atrincherado en una residencia después de fracasar en un intento de atraco a un colmado propiedad del comerciante Santo Solano.

Versiones indican que los supuestos asaltantes fueron ubicados por el comerciante, quien dijo que eran los mismos que el jueves lo habían golpeado y despojados de 40 mil pesos en efectivo, en la parte atrás de una residencia de la avenida Doctor José Francisco Peña Gómez.

Antes que entregarse los dos hombres abrieron fuego contra la patrulla de la Policía, iniciándose una refriega que se prolongó por algunos minutos.

Como está sobre el tapete la tozuda decisión de la Secretaría de Interior y Policía de desarmar a un sector de la población durante las navidades, el suceso representa una clara lección. La delincuencia no sólo está armada, sino en pleno apogeo.

La gente se opone al desarme selectivo por la inseguridad que prima a causa de la violencia y la criminalidad que se han propagado hasta por los rincones más apartados de la geografía. Sin embargo, el titular de Interior insiste en una medida que, además de arbitraria, es claramente ineficaz.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación