Para los que llevan anotaciones también el presidente estadounidense Barack Obama tiene su programa radial para exponer sus puntos de vista sobre diversos tópicos. Y fue precisamente a través del espacio que el carismático mandatario transmitió el saludable mensaje de que había terminado la era de los presupuestos irresponsables.
La declaración es una censura a la administración de George W. Bush. Se quejó Obama de haber heredado un déficit presupuestario de 1.3 billones de dólares, así como un procedimiento que tildó de irresponsable puesto que es insostenible.
Aunque Obama ha hablado con claridad y ha sido consecuente con sus prédicas sus expresiones indican que quiere hacer lo más audible posible, para que no lo malinterpreten. Sin el menor rodeo fue enfático al quejarse de que durante años Washington y Wall Street llevaron una contabilidad engañosa para disimular el verdadero costo de los programas.
Pero advirtió que los presupuestos irresponsables y las prácticas inexcusables son ahora cosas del pasado. Argumentó que por primera vez en muchos años se ha elaborado un presupuesto que representa una estimación honesta.
La actitud de Obama debe ser entendida en su justa dimensión, sobre todo en estos países que no rinden cuenta ni siquiera del destino que dan a programas de cooperación patrocinados por Estados Unidos. Los recursos para afrontar la dramática crisis financiera que agobia a su país Obama quiere encontrarlos a través de drásticas medidas internas y el incremento de 35 a 40 por ciento de los impuestos a quienes ganan más de 250 mil dólares anuales.
