Los únicos que no se han pronunciado sobre los fondos de pensiones son sus legítimos propietarios: los trabajadores. Pero después prácticamente todo el mundo, incluyendo a la claque sindical, ha querido saborearlos, que se utilicen en proyectos para incrementar su rentabilidad.
El Gobierno, en viviendas sociales, y ahora hasta el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores tiene un proyecto de soluciones habitacionales para profesionales.
Con la experiencia que se ha tenido tanto aquí, con el Banco de los Trabajadores, como en otros países con la quiebra de entidades lo mejor sería que los fondos no se utilizaran para nada. Que se dejen donde están, aunque la rentabilidad sea mínima. Pero así están más seguros. Y si han de ser utilizados debería ser con el consentimiento de sus legítimos propietarios.
Esos fondos son para garantizar la jubilación de esos trabajadores, que son la inmensa mayoría, de no tener la suerte de una pensión privilegiada del Gobierno. Gobierno, sector privado y entidades como el Codia deben mirar para otro lado y dejar tranquilos los fondos de pensiones. Por más garantía que haya en los proyectos.
