Página Dos

Cójanlo

Cójanlo

La claque sindical ha quedado con la cara  larga después de pregonar que los alimentos no serían gravados en la reforma fiscal que presentaría el Gobierno. Ni siquiera la decisión de excluir de los gravámenes los productos alimenticios ha restaurado el arrugón de  los voceros  Rafael Abreu y Jacobo Ramos, quienes hicieron un papelazo con la defensa anticipada del proyecto. Lo que se les informó durante un encuentro en el Palacio Nacional no fue lo que se hizo, aunque las autoridades se vieran compelidas a poner reversa.  El proyecto gravaba hasta el gofio, un producto en extinción, que nunca pasó de la elaboración doméstica y de la venta callejera. Quizás a la claque sindical se le dijo que no serían gravado el arroz, el pan de agua, el huevo, el pollo, la carne de cerdo y el agua, pero entendió que esos  artículos representan los alimentos.  Al conocer la verdad, se ha sentido burlado y declara que se trató de un “palo asechao”.  Ahora se ha declarado en sesión permanente con el propósito de presionar para que el Gobierno modifique su propuesta. ¡Qué representantes más especiales se gasta la clase trabajadora!

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación