Página Dos

CÓJANLO

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El incidente durante el cual un oficial de la Marina mató a tres policías el domingo en un billar de Los Guarícanos, Villa Mella, torna más sangrienta la tensa atmósfera social.

Las muertes del sargento Domingo Lebrón Pérez y del raso Sandy Taveras Santiago se agregan a los asesinatos de un cabo de la Marina y de una niña de 13 años durante un asalto, así como a la eliminación de dos delincuentes durante un intercambio de disparos en Haina.

No han sido determinadas las circunstancias en que  los dos agentes fueron muertos y otro policía, quien falleció horas después, y un civil heridos por el alférez de navío Carlos Brito de los Santos. Es obvio que un suceso tan violento no puede quedar impune.

 Pero los seis muertos en tres incidentes sólo en las últimas horas pincelan un mapa sangriento, que ensombrece el ambiente navideño. Y no es para menos con el debate en torno al desarme selectivo de la población que ha precedido la llegada de la temporada.

La muerte del cabo de la Marina, quien fue despojado de una pistola, y de la jovencita por dos delincuentes que se desplazaban en una motocicleta fue el primer acto terrorista de estos días. Luego ocurrió el suceso de Haina, en que una patrulla de la Policía mató a dos asaltantes y ahora el caso de Los Guaricanos.

Se trata de sucesos que refuerzan la alerta y el temor de una población que, por demás, sabe que la inseguridad es peor que las estadísticas que difunden  las autoridades y de los casos que recoge la prensa.

 Son muchos los robos, atracos y otras acciones violentas que por diferentes razones no se reportan. Así está la cosa.

El Nacional

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