No podía ser más acocalíptico el presagio con que la Iglesia católicade Venezuela ha abordado el impacto en la nación de la enfermedad de su presidente Hugo Chávez. Tras advertir que el estado de salud de Chávez ha colocado el país en grave riesgo, la Conferencia del Episcopado dijo que la situación podría desembocar en una peligrosa encrucijada.
Pero, si bien es cierto que la salud del mandatario ha generado las más variadas conjeturas, también lo es que las relaciones con la cúpula de la Iglesia han sido siempre tensas. Más que el detonante, con el que también censura el Gobierno porque supuestamente no ha dicho toda la verdad, hubiera sorprendido, en realidad, que se hubiera anunciado una eucaristía para orar por la salud de Chávez.
A pesar de que Venezuela cuenta con una Constitución y sus leyes que establecen los procesos en que caso de ausencia temporal o absoluta del Presidente, la Iglesia afirma que en Venezuela está en un grave riesgo la estabilidad política y social. Y para recalcar más la gravedad señala que este es un momento histórico, difícil e incierto con rasgos que dibujan una compleja situación. ¿Falta más?
