Se trata a todas luces de otro revés para la revolución democrática anunciada al proclamarse la actual Constitución la observación del presidente Leonel Fernández a la ley orgánica del Tribunal Constitucional. La primera fue con la violación constitucional de la Cámara de Diputados al acoger con mayoría simple y no con las dos terceras parte, como consigna el artículo 102 de la Carta Magna, una enmienda del Poder Ejecutivo a la normativa del Consejo Nacional de la Magistratura. La Constitución establece que el límite para la edad de los jueces es de 75 años. El problema de la edad fue precisamente lo que atascó en el Congreso la aprobación de la ley que enmendada por Fernández. Con dominio prácticamente absoluto del Senado se da por descontado que la observación será acogida sin chistar, sobre la base de la tiranía de las mayorías. Y en vista de que un posible recurso de inconstitucionalidad sería ventilado por los mismos jueces que se dice serían beneficiados con la eliminación del límite de edad el Gobierno habría ganado la partida. Y el respeto constitucional que supone el sistema democrático sufrido otro revés.
