La presidenta de la Asociación de Industrias de República Dominicana (AIRD) no ha demorado en esgrimir los efectos de la reforma tributaria como primer arma en la discusión sobre un aumento general de salarios.
La señora Ligia Bonetti advirtió a la claque sindical, que ha planteado un alza de un 30 para los empleados públicos y privados, que primero debe determinarse la competitividad de las empresas para determinar si están en condiciones de soportar un incremento en sus costos operativos.
Un detalle que ha puesto a pensar es el señalamiento de la dirigente empresarial en el sentido de que todavía no se han sentido las repercusiones que tendrá la reforma tributaria en materia de desempleo, inflación y competitividad.
Pero, por mejor fundamentado que estén los alegatos de la presidenta de la AIRD en el sentido de que los primordial es preservar el empleo, es obvio que los mismos factores que cita como condición para un aumento general han de tomarse en cuenta sobre la necesidad de mejorar la remuneración de los trabajadores. Una cosa acompaña la otra. O, si se quiere, existen sus pros y sus contras.
