¿Qué habrá querido decir?
El embajador de Estados Unidos de nuevo mete la cuchareta en el sancocho nacional, pero esta vez de forma elegante y en parábola, cuando alertó sobre la disminución de la inversión extranjera cuando no se respetan las leyes. Su excelencia, Raúl Yzaguirre, se tomó la molestia de ofrecer una clasecita sobre la conveniencia de aplicar las leyes de manera equitativa, como forma de crear condiciones para atraer inversión foránea. Insistió en señalar que cuando no se cumplen las leyes, disminuye el flujo de capitales. La mal disimulada advertencia del embajador estadounidense coincide con la denuncia del Consejo Nacional de la Empresa privada (Conep), de que se ha puesto el peligro el Estado de Derecho al aprobarse en el Congreso leyes especiales sin el voto de las dos terceras partes como manda la Constitución. No hay dudas de que el embajador ha aplicado a sus palabras sentido de oportunidad.
