Al menos en Estados Unidos, el periodismo no está exento de la crisis financiera que sacude a los mercados. Los despidos masivos y quiebras de periódicos constituyen la expresión más visible del desafío que afrontan los medios.
La gran preocupación de editores y propietarios que participaron en un foro en el National Press Club, en Washington, está en cómo salir airosos de una encrucijada que también es una prueba para la tradición administrativa y el ejercicio periodístico.
Los periódicos más emblemáticos de Estados Unidos no han podido evadir las consecuencias de la crisis financiera. Y de ahí que la incertidumbre sobre los ingresos y la forma en que las noticias deben suministrarse representan los principales retos tanto para los medios impresos como electrónicos.
Es muy sintomático la decisión de una empresa de dar una semana de descanso a sus 41,400 empleados sin retribuciones salariales. Las informaciones sobre despidos y vacaciones sin paga se han vuelto comunes en la prensa estadounidense.
La crisis ha llevado a muchos ejecutivos a replantearse el modelo administrativo e informativo que ha marcado la industria periodística.
A pesar de la incertidumbre los editores y empresarios periodísticos no se dan por vencidos. Piensan que las oportunidades abundan y que la profesión saldrá fortalecida una vez se salga del valle.
Alienta la disposición de echar el pleito, antes de abatirse frente a las adversidades.
