Los españoles han tomado las calles en protesta contra los recortes sociales aprobados por el Gobierno para enfrentar la deuda y la déficit fiscal. Además de los recortes, el presidente Mariano Rajoy ha eliminado miles de puestos públicos y fusionado minesterios para economizar recursos. Sin embargo, las centrales obreras y las organizaciones sociales consideran que las restricciones y los ajustes de precios perjudican duramente a los segmentos más desposeídos. Se ha planteado la posibilidad de convocar a una huelga general en noviembre próximo en rechazo a las medidas que ha tomado el Gobierno para encarar el déficit fiscal y la presión de la deuda por unos 800 mil millones de euros. Los líderes sindicales han advertido que insistirán hasta la saciedad para que se consulte a la ciudadanía sobre la vía para salir de la crisis. Se ha planteado un referéndum antes de que la situación se vuelva explosiva e insostenible. La indecisión del presidente Rajoy, definido por el semanario The Economist, como un gobernante misterioso, ha contribuido con la incertidumbre que se propaga por la población. Mientras, la gente está en la calle.
