El carburante subsidiado a los transportistas se ha convertido en eje de una disputa que cada día genera más asombro. Aunque el aroma de la operación, al margen de su componente político, nunca ha sido el más grato.
Aún así, no deja de llamar la atención que uno de los protagonistas de la disputa, el presidente de la Confederación Nacional del Transporte (Conatra), haya pedido al Ministerio de Industria y Comercio que se evalúe a las entidades beneficiadas con el carburante. Con el conocimiento que tiene de los gremios y el negocio, la petición de Antonio Marte no deja la menor duda de que algo non sacto hay con los millones de galones de gasoil que se subsidian a los transportistas.
Y si existía algún resquicio la oficialista Federación Nacional de Transportistas Unificados la ha despejado con el emplazamiento al Gobierno para que Marte sea despojado de 380 mil galones que se asignan a gremios que ya no forman parte de Conatra. Tratándose de recursos públicos lo que procede, en primer lugar, es la evaluación reclamada por Marte de las entidades que se benefician del cuestionado subsidio. Porque todo indica que hay gato entre macuto.

