Además de abusiva, puesto que no se corresponde con la calidad del servicio, el alza en la tarifa eléctrica es, para colmo, retroactiva. El 11 por ciento que se anunció en diciembre se aplicará, según el superintendente de Electricidad, Francisco Méndez, a partir de noviembre. Los que salgan ilesos del reajuste lo prudente es que no se hagan muchas ilusiones, porque de seguro que el batacazo vendrá en una próxima facturación. El pretexto que se ha enarbolado para la abusiva alza de uno de los peores servicios públicos, aunque de los más costosos para el contribuyente, es el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero hasta los chinos de Bonao saben que la decisión es para compensar el déficit fiscal como resultado de la hemorragia de gastos en que se incurrió para las elecciones de mayo. El clima, caracterizado por una temperatura fresca, ha devenido en el gran aliado de los consumidores frente a la abusiva alza retroactiva de la tarifa eléctrica. Pero aunque la gente use menos los abanicos y aires acondicionado el tablazo en la facturación se sentirá de todas formas, porque un 11 por ciento no es como una simple caricia.
