El panorama eléctrico, a pesar del esfuerzo de las autoridades, todavía sigue oscuro. Los avances que se han alcanzado en las negociaciones no ofrecen muchas luces como para ilusionarse con una salida a la crisis en el enmarañado sistema. Los intereses, que no acaban de armonizarse, se erigen como el nudo gordiano para avanzar hacia un servicio eficiente y transparente.
Ante esa situación al Gobierno no le ha quedado otra alternativa que negociar acuerdos individuales con generadores que se suponía habían acogido con beneplácito el pacto eléctrico que planteó el presidente Danilo Medina. Aunque según el vicepresidente de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) se ha avanzado en las conversaciones, es obvio que no ha sido lo suficiente como para hacerse siquiera mayor ilusión. Por ahora, de acuerdo con Rubén Bichara, el Gobierno explora una fórmula para saldar la deuda acumulada de 300 millones de dólares.
Pero también está comprometido con la instalación de dos plantas a carbón y la reducción de las pérdidas. Sin embargo, la salida más promisoria la representa el pacto eléctrico con todos los sectores.
