Página Dos

Cójanlo

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Con propuestas concretas y la satisfactoria intervención de la Organización Internacional para las Migraciones, no tenía sentido la protesta de decenas de haitianos que habían ocupado la sede del Ministerio de Trabajo en demanda de prestaciones laborales. Apoderado del conflicto un tribunal de San Cristóbal y la oferta de 1,200 pesos a los adultos y 500 a los niños para que desalojaran el lugar, los haitianos no podían desaprovechar el arreglo.

Y más cuanto la entidad se comprometió, en caso de que acepten, cubrir el costo de la repatriación, proporcionar 50 dólares a cada uno cuando lleguen a Haití y luego otros 200 como capital para una microempresa. Los aportes son al margen de la litis en demanda de que la procesadora de cocos que cerró sin liquidarlos y con salarios sin pagar les reconozca sus derechos laborales.

 Más no se podía pedir para que los haitianos levantaran la vigilia que mantuvieron durante 39 días en la sede del Ministerio de Trabajo. El conflicto, sin embargo, deja una lección para ser aprendida en cuanto a las condiciones de trabajo como en la contratación de mano de obra ilegal. Puede darse por descontado que no es el único caso.

El Nacional

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