Que más de un 50 por ciento de la población no tenga acceso garantizado a los servicios de salud es una de las grandes debilidades del sistema de seguridad social. Como no sea beneficiar con sueldos lujosos a burócratas y sindicalistas, a cinco años de su implementación y 10 de su promulgación la verdad es que la ley de seguridad social ha dejado mucho que desear. La revisión que se ha planteado tiene que contemplar muchos aspectos a fin de ampliar la cobertura e incluir a un mayor número de personas. La disputa entre el ministro de Salud Pública, doctor Bautista Rojas Gómez, y el superintendente de Salud y Riesgos Laborales, Fernando Caamaño, evidencia las trabas que limitan el servicio a los usuarios. Rojas Gómez acusó a Caamaño de ser un empleado de las Administradoras de Riesgos de Salud, a lo que atribuyó las dificultades que afrontan con los servicios médicos afiliados del régimen contributivo. Si bien es eslabón de una larga cadena, el conflicto ha tornado más urgente la necesidad de revisar un sistema renqueante. Pero cualquier modificación tendrá que hacerse sobre la base de ampliar la cobertura.
