Página Dos

CÓJANLO

CÓJANLO

Cabe esperar que la impunidad no termine por arropar el deplorable asesinato de un médico haitiano y profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), ocurrido el cuatro de marzo en la autopista Duarte, próximo a La Vega.

Es preocupante que a la fecha nada se sepa sobre las investigaciones en torno a la aparente emboscada en que fue abatido el doctor Millot Lapointe cuando viajaba en una camioneta de Santo Domingo a Dajabón.

Los familiares aseguran que la muerte del también comerciante no fue resultado de la delincuencia callejera, sino de un plan bien orquestado por posibles competidores en la exportación de mercancías hacia Haití.

Cualesquiera fueran las causas el crimen de Lapointe ha sido demasiado conmovedor como para que quede impune.

De ser necesario se tiene que remover aire, mar y tierra para aclarar la muerte del profsional, quien estaba casado con la dominicana Juana Mercedes, también médico y con quien procreó un hijo.

La comunidad haitiana y sectores sensatos no quisieran que bajo ninguna circunstancia el asesinato de un profesional valioso, profesor universitario y comerciante pueda quedar en las tinieblas.

Dar con los autores materiales e intelectuales es un desafío que tienen las autoridades. El crimen tiene muchas aristas y aunque hay muchos casos sin aclarar, que el de Lapointe se inscriba dentro de esa infame galería podría ser utilizado con fines insensatos contra República Dominicana.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación