Página Dos

Cójanlo

Cójanlo

Clientes de restaurantes, supermercados y otros establecimientos comerciales suelen quejarse del mal uso que se hace de los baños. En lugar de espacios para satisfacer necesidades fisiológicas,  son utilizados por empleados de los establecimientos para cambiarse de ropa, afeitarse o asearse en presencia de otros usuarios. No se trata de ñoñería ni exceso de delicadeza. La práctica resulta tan desagradable, aparte de las enfermedades infectocontagiosas que abundan, que muchos se privan de utilizar los lavatorios para satisfacer algún tipo de necesidad.  Lo ideal sería que los administradores o propietarios de esos establecimientos reserven un área para que sus empleados la utilicen para asearse o realizar sus necesidades. Hay quienes citan los inconvenientes en los lavatorios entre las cosas que más les disgustan de algunos establecimientos comerciales. Eso indica que no se trata de una queja aislada, sino con mucho fundamento. O se asigna un espacio a los empleados para asearse o se toman medidas para terminar con el mal uso que se da a los baños. No parece otra la solución a un problema francamente desagradable.

El Nacional

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