Sin citar fuentes fidedignas el embajador Miguel Mejía restriega la burla del Gobierno a la opinión pública al afirmar que el presidente Hugo Chávez vendrá al país a cerrar la venta de la Refinería de Petróleo (Refidomsa). Para no exponerse a un mayor papelazo el diplomático, a quien se atribuye estrechas relaciones personales con Chávez, no dijo cuándo se realizaría el viaje del mandatario ni la fuente que le suministró la información. Mentir sin escrúpulos se ha convertido en una odiosa constante sobre las negociaciones con Venezuela en torno a la venta de Refidomsa. Se pensaba que era suficiente con la metedura de pata en que había incurrido el Gobierno al anunciar oficialmente que Fernández y Chávez suscribirían el lunes la conflictiva transacción. Como si se tratara de una nación de imbéciles, tanto Mejía como el canciller Carlos Morales Troncoso han aclarado que el presidente Fernández viajó a Venezuela sólo para los actos del bicentenario de la indpendencia. Pero resulta que fue el propio Gobierno que declaró que el contrato fue aplazado a petición de Fernández para no empañar los actos patrios. No hay empacho.
