Hubiera sido más encomiable si la pensión del Gobierno a varios locutores estuviera acompañada de la reapertura y mea culpa sobre la abusiva sanción al comentarista Fernando Holguín (El Rubio Blondy) y la clausura por evidente intolerancia política de sendos canales de televisión en Santiago y La Romana. A un locutor el presidente de la Liga Dominicana de Béisbol Profesional, Leonardo Matos Berrido, le prohibió ganarse la vida a través del uso del micrófono. Pero nada pasó frente al censurable atentado contra la libertad de expresión. Molesto por las críticas e insultados del doctor Ernesto Fadul contra el presidente Leonel Fernández, funcionarios y legisladores oficialistas, el Gobierno cerró Tv-Cibao, un medio a través del cual muchos locutores se ganaban la vida. Por presiones políticas se alegó que también fue clausurado el canal TV-Caña, de La Romana, propiedad del empresario Leonel Peña. Esos casos ensombrecen las justas pensiones a locutores que se han destacado a través del micrófono. Porque se trata de un contrasentido que se compense por un lado, mientras por el otro se censura. Todo con el mayor silencio.
