Página Dos

CÓJANLO

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Si la importación de pacas está prohibida desde 1973 que sea precisamente ahora que decida aplicarse la ley mueve a suspicacia. El argumento del subdirector de Aduanas, Eduardo Rodríguez, no contribuye a despejar  el malestar que ha causado la intempestiva medida sobre el negocio de la ropa usada

 Con más razón hay que preguntar ahora ¿cuál es el problema con la importación de pacas, un negocio que  había operado sin conflicto alguno, que inunda diversos puntos comerciales de la ciudad y el interior?

El funcionario alega que la operación es ilegal, pero la respuesta no basta. Tiene que haber algo más para prohibir un negocio que mueve millones pesos y emplea a cientos de personas. Máxime cuando la restauración de la ley ha llegado por arte de magia.

 Algunos empresarios alegan que se le ha dado un plazo hasta el 30 de mes para cesar la importación y distribución de ropas usadas. Otros que desde el 30 de marzo se les ha prohibido mercadear parte de la mercancía porque supuestamente contienen ingredientes contaminantes de la piel.

La zona fronteriza ha sido el gran mercado de abastecimiento de pacas que se importan de Haití. Se trata de pantalones, camisas, zapatos y todo tipo de piezas tanto para hombres como para mujeres. Extraña que al cabo de 36 años es que se entienda que el negocio, por el que nadie se ha quejado al menos públicamente, es ilegal.

Con el impacto que tiene en la economía informal algo tuvo que haber ocurrido para que la Dirección de Aduanas prohíba el negocio de las pacas. Ojalá que, por más grave que fuere, el problema pueda resolverse.

El Nacional

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