Deserción alarmante
La deserción escolar en Santiago, si es como indican algunos estudios, no puede ser más alarmante. Sin siquiera haber concluido el ciclo básico los estudiantes dejan la escuela para dedicarse a una variada gama de actividades productivas. El fenómeno se verifica, por supuesto, en la educación pública. Para ayudar en la manutención del hogar o por falta de recursos para costear los estudios los padres sacan a los muchachos de las escuelas para ponerlos a trabajar. El secretario de Educación, licenciado Melanio Paredes, ha reconocido que el problema es preocupante. Y más grave todavía en la zona rural. Es obvio que el drama está vinculado a las condicifones sociales de los desertores. Mientras más pobres son menos interés tienen en completar el ciclo escolar. El séptimo curso es el grado en que más deserciones ocurren. Se sabe que muchos requerimientos de la bueña enseñanza no se cumplen en las escuelas públicas, pero de ninguna manera manera como para justificar la alarmante deserción. Sin embargo, más que manifestar inquietud se tiene que buscar una salida para evitar aún más la erosión del sistema educativo.
