Las propias autoridades se ocuparon de tejer los cabos sueltos que se han resaltado tras el cuestionado informe sobre la matanza del 4 de agosto en Paya, Baní.
El procurador general de la República, doctor Radhamés Jiménez Peña, había anticipado una conmoción cuando se supieran los nombres de los autores intelectuales del suceso.
Sin embargo, los supuestos autores no figuran en la querella, mientras el senador Wilton Guerrero, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) por Peravia, insiste en que el informe sobre el caso está incompleto.
De acuerdo con Guerrero más que el rabo degollado lo que falta es la cabeza del grupo que habría planificado la ejecución de los siete colombianos.
La Policía atribuyó la matanza a un tumbe por 1,200 kilos de cocaína y millones de dólares que no todavía no han sido localizados o que al menos no figuran como cuerpos de delito.
Las autoridades han tenido su cuota de responsabilidad en las especulaciones de que en la querella se dejó fuera a los autores intelectuales, militares de alto rango y civiles de influencia política y económica.
El expediente involucra a 14 civiles y 11 militares, pero el senador Guerrero ha encontrado suspicaz que desde antes de formular acusaciones se tratara de cerrar el caso con apenas tres hijos de machepa.
Sin duda que sobre la matanza de Paya, que sonó el alerta sobre el auge del narco, hay muchos cabos sueltos que las autoridades tendrán que despejar en algún momento, para que el caso no quede entre tinieblas.
