El Gobierno tendrá que darse prisa con las medidas que anunció para reforzar la seguridad ciudadana, porque la violencia callejera está que no da tregua a la población. Entre las nuevas víctimas fatales que se ha cobrado en las últimas horas figura un comerciante residente Estados Unidos, abatido a tiros por desconocidos que lo asaltaron en el sector Los Frailes. La criminalidad y la delincuencia se han convertido en dos de los grandes males que estrangulan a la población. El comerciante Manuel Antonio Wilamo, de 48 años, quien residía en Boston, fue despojado una yipeta, una pistola, prendas y dinero en efectivo tras ser mortalmente herido por los atracadores. Como se ha visto con los asaltos a jueces y oficiales de la Policía, nadie está exento de convertirse en víctima de una delincuencia que exhibe sus garras por doquier. Agentes policiales y militares también han caído en asaltos en la lucha contra antisociales que tratan de adueñarse de las calles. La situación no puede ser más apropiada para que el Gobierno refuerce, con medidas eficaces, la seguridad de una población impotente e indefensa frente a la creciente criminalidad.
