Las muertes el domingo en la noche y en la madrugada de ayer lunes, a manos de desconocidos, de un teniente del Ejército y de un sargento de la Policía testimonian cuán espantosa se ha tornado la ola de violencia que permea la población. Pero no han sido los únicos sucesos que han disparado la alarma sobre el nivel alcanzado por la inseguridad ciudadana. El sábado, en un colmadón del barrio La Laguna, de Villas Agrícolas, un raso de la Policía fue muerto y tres civiles resultaron heridos cuando un presunto delincuente abrió fuego contra ellos. Las circunstancias en que fueron abatidos el teniente Vivis Shang Rodríguez y el sargento Denichel Pérez y Pérez sólo generan confusión e incertidumbre. Rodríguez transitaba por la Charles de Gaulle cuando fue interceptado por delincuentes que le dieron un balazo en el pecho para despojarlo de un celular Black Berry. En tanto Pérez y Pérez fue encontrado muerto próximo a la avenida Cayetano Germosén. Su cuerpo presentaba un balazo en el costado izquierdo. Los sucesos, que tanto pánico crean en la población, son para se vea la dimensión alcanzada por la criminalidad.
