Página Dos

Cójanlo

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La acreditación de Participación Ciudadana como observadora del proceso electoral se ha convertido en una suerte de travesía en el desierto. Como no hay forma de que la Junta Central Electoral (JCE) acoja la acreditación del movimiento cívico, se han incrementado las conjeturas. ¿Por qué tantos inconvenientes? Las diferencias que han marcado las relaciones del presidente del tribunal, Roberto Rosario, y la entidad no es para que se prive a ésta de una labor que contribuiría con el desarrollo del proceso. Ante la evidente reticencia no se puede pasar por alto que gente del Gobierno no sólo ha arremetido contra Participación Ciudadana, sino que se ha opuesto a la acreditación como observadora. El matiz político es lo que más se advierte en la demora sobre la solicitud del movimiento. Y es que a simple vista no hay ninguna otra razón para que se niegue el rol que la entidad desempeña desde hace nueve años. Además del aval del que por demás siempre ha gozado, la JCE  fortalece la confianza en su trabajo entregando a la entidad el padrón electoral, la lista de los colegios y otros documentos. Es lo que procede para la salud del sistema democrático.

El Nacional

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