Cuatro hombres que fracasaron en un atentado criminal contra una mujer confesaron que recibieron 90 mil pesos para cometer el crimen. Si bien la afirmación de Francisc Radhamés Molrillo, Neftalí de Jesús Almonte, George Antonio Núñez Benítez y Edgar Alexander Holguín Alvarez tendrá que probarse, es bien sabido que el sicariato es una vieja práctica reconocida hasta por las propias autoridades. Los crímenes por el encargo resultan altamente inquietante, porque representan el elevado grado de descomposición de una sociedad a todos los niveles.
Hay que estar completamente huérfano de sentimientos para quitar la vida, solo por un par de pesos, a otra persona. Los frustrados sicarios dijeron que habían recibido 90 mil pesos para ultimar a la señora Paola Cedeño Corporán, quien sobrevivió de puro milagro al atentado.
Identificaron a Francisco Antonio Pérez Castillo como la persona que los contrató para ejecutar el hecho. Las razones no les importó en lo más mínimo. Si bien el atentado criminal fracasó las autoridades tienen que examinar con la debida los espantosos casos de sicariatos que habitualmente irrumpen en el país.
