Para que no se diga
Tras cinco semanas congelados, el Gobierno se decidió a subir los precios de los carburantes a partir de hoy. La denuncia de la oposición y de dirigentes empresariales en el sentido de que se había politizado la Ley de Hidrocarburos pudo incidir en el aumento de precios. Aunque lo cierto es que también hay más razones para la siempre impopular alza de los combustibles. El petróleo repuntó en los mercados internacionales y también la prima del dólar. Aún así, el aumento tiene todas las características de simbólico, habida cuenta de que no se corresponde con la fluctuación de esos recursos. Es posible que la medida sea para vadear la inquietud sobre la manipulación de los precios con motivo de las elecciones. Muchos temen que el sacrificio sea compensado con fuertes reajustes después de las votaciones del 16. Con un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la emisión de mil millones de dólares en bonos soberanos es obvio que el Gobierno no está en capacidad de absorber los aumentos en los precios del petróleo. Pero el interés político se ha impuesto como prioridad en violación incluso de la Ley de Hidrocarburos.
