El Gobierno de Venezuela no utilizará los fondos públicos para comprar voluntades, pero sí la fuerza cuando se trata de abastecer de alimentos a la población. A través de un plan de fiscalización como parte de una guerra contra la especulación, se confiscaron más de 22 mil toneladas de alimentos que supuestamente habían sido acaparadas por productores y comerciantes desde hace unas dos semanas.
Al menos 11 organismos públicos, incluyendo la Guardia Nacional, rastrean los establecimientos que tendrían acaparados grandes cargamentos de azúcar, harina de maíz y pollo.
El presidente en funciones Nicolás Maduro declaró que la especulación con los alimentos de consumo masivo forma parte de un plan para desestabilizar el Gobierno. A la burguesía que pretende jugar con el hambre del pueblo, advirtió Mduro, nosotros vamos a ir con la ley.
La escasez y la carestía de varios artículos de primera necesidad ha generado incertidumbre. A pesar de la operación contra el comercio, el Gobierno de Venezuela anunció que está dispuesto a dialogar, pero para garantizar el suministro de alimentos a la población.
