El director de Persecución de la Corrupción Administrativa (DPCA), Hotoniel Bonilla, esperó demasiado para renunciar del cargo. Si es verdad que se fue. En primer lugar no fue confirmado entre los adjuntos seleccionados por el procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito. Pero tampoco lo ha sido por el presidente Danilo Medina.
No captar la señal lo expuso a humillaciones. Es lo que representa, en segundo lugar, la desautorización de decisiones que había tomado, como el archivo provisional de los expedientes por supuestas irregularidades cometidas por los senadores Félix Bautista cuando éste se desempeñaba como director de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado, y por Amable Aristy Castro cuando era secretario general de la Liga Municipal Dominicana (LMD).
Domínguez Brito restó seriedad y fundamento jurídico a la decisión al menos en cuanto al expediente contra Bautista. Y para más, tampoco se le tomaba en cuenta como director del DPCA, un departamento que está en proceso de reestructuración. Renunciar era lo menos que podía hacer, a menos que quisiera exponerse a más humillaciones.
