Página Dos

Cójanlo

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La detención de un teniente de la Policía y de un cabo del Ejército relacionados con el narcotráfico suena la alarma sobre la participación de agentes del orden y de los institutos armados en el pernicioso negocio. De hecho, siempre se ha pensado en una complicidad a gran escala para la introducción de los cuantiosos cargamentos que se han incautado en el país. Con relación a un alijo de 807 kilos de cocaína decomisado en el puerto multimodal Caucedo se informó sobre la detención de un coronel y de otros agentes. Ahora se ha informado que un oficial que se desempeñaba como guardián de La Victoria y un cabo del Ejército permitían la introducción de drogas al recinto y además facilitaban la salida de “mulas” por el aeropuerto Las Américas. Los casos se prestan para una investigación más exhaustiva. Es posible que los detenidos sólo sean parte de una red de más poder en el negocio de las drogas. La Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) debe preguntarse la razón por la cual el territorio es, pese a los sucesivos golpes, inundado de drogas narcóticas. Y también sobre  los tantos militares en el negocio.

El Nacional

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