La acreditada agencia de calificación de riesgos Standard & Poors tendrá que demostrar en los tribunales los criterios que sustentaron su evaluación de los bonos basura antes de la crisis financiera de 2008 en Estados Unidos.
La poderosa firma enfrenta una demanda de 5,000 millones de dólares del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que se basa en que las calificaciones no eran objetivas e independientes. En otras palabras, que la agencia se prestó para manipular información, lo que ha sido tipificado como fraude.
El caso marca un precedente que puede obligar a las agencias a revisar sus métodos de trabajo.
El Departamento de Justicia ha analizado millones de correos electrónicos para alegar que la firma sabía que si los activos de la deuda no tenían una calificación lo suficientemente alta la mayoría de las instituciones financieras no habrían invertido en ellos. El fiscal general Eric Holder dice en la demanda, que abarca desde septiembre de 2004 a octubre de 2007, que la agencia engañó a los inversores al decir que la nota era objetiva, independiente y sin conflictos de intereses. Ahora queda probar los argumentos en los tribunales.

