La radiografía del sector eléctrico es aterradora. De las 36 plantas que integran el sistema, 13 están fuera de servicio y 14 operan operan parcialmente debido a falta de combustible y averías. Pero en esta ocasión la crisis que provoca apagones de hasta ocho y 12 horas es todavía más compleja. El contrato a través del cual AES Dominicana suple energía a la minera Falconbridge se cita entre los factores que han afectado el sservicio por parte de Edeeste. De nada han valido los reclamos del vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Celso Marranzini, para que AES cumpla el acuerdo que la obligaría a suministrar 300 megavatios a la comercializadora. Pero en la crisis tampoco faltan los problemas financieros. La supuesta falta de combustible es un obvio elemento para presionar a las autoridades sobre la deuda con los generadores. Hay que reconocer que Marranzini ha hecho un gran esfuerzo con todas las medidas que ha tomado, pero tendrá que emplearse todavía más a fondo para resolver un problema que parece cada vez más enmarañado. La gente está al grito otra vez con los tediosos apagones.
